jueves, 28 de febrero de 2013
A3MSC
Y repentinamente me veo corriendo a través de un laberinto hecho de
momentos: nuestro primer encuentro, el primer beso, la primera vez… La
explosión enloquecida de mi amor por ti. Y en un instante recuerdo todo
lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras,
la belleza de mi amor. Eso es lo que hubiera querido mostrarte. Yo
simple cortesano admitido en tu corte, arrodillado delante de tu simple
sonrisa, frente a la grandeza de tu reino, hubiera querido mostrarte el
mío. Sobre una bandeja de plata, abriendo los brazos en una reverencia
infinita, mostrándote mi regalo, lo que sentía por ti: un amor sin
límites. Aquí tienes, mi señora, ¿ves?, todo esto es tuyo. Sólo tuyo.
Más allá del mar y en el fondo, allí abajo, más allá del horizonte. Y
aún más, Babi, más allá del cielo y más allá de lo que se esconde. Eso
es, este es el amor que siento por ti. Y más aún. Porque esto es sólo lo
que podemos saber. Te amo por encima de todo aquello que podemos ver,
por encima de lo que no podemos conocer.
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