Últimamente me sincero demasiado en el blog, aunque a lo
mejor "demasiado" es pasarse un poco, pero sí es cierto que dejo ver
más un poco de mí.
Donde antes solo escribía pequeñas cosas que se me ocurrían
o sacadas de series o libros, aunque ya es algo más mío, más pensamientos o
rayamientos que inspiran a una o te sirven para liberarte.
Resulta curioso, pero todo esto ocurre en un periodo de mi
vida donde paso del mundo, donde me da igual que piensen los demás de mí, no me
importa nada. De hecho, ahora que esto es algo más "personal" es
cuando lo he colgado en mi twitter
personal este blog, pero... me da igual.
Llega un punto en tu vida que solo te importas tú, pero
tampoco es que llegue una época donde seas egoísta, sino que las personas
comienzan a ser invisibles a tu alrededor, pasan desapercibidas por la calle,
al igual que tú para ellos, no te importa si te miran mal o no, directamente no
te importa que te miren, solo te importas tú -en el sentido de que pasas por
una vez en tu vida de los comentarios, de los qué dirán, de cómo te ven-.
Quizá muchos siempre os habéis sentido así, directamente,
pero para alguien que vive en pueblo, es muy difícil pasar de este tipo de
cosas, porque siempre vas a tener a alguien que te recuerde que esas zapatillas
las tienes desde hace años, o que llevas todo el invierno con la misma
chaqueta. Muchos decimos que jamás nos afectan este tipo de cosas, pero lo
cierto es que influyen en nosotros inconscientemente, sin que nos demos cuenta.
Por suerte, se sale de esto, y por desgracia, entramos en un
mundo donde nada es bonito, donde intentan que seamos corderitos que no digan
ni mu.
Triste, pero cierto.
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